Y lo celebro, ¡claro que sí! Siempre se tienen bromas acerca
de la edad y el tiempo no pasa en balde (ya sólo quedan dos para los treinta),
últimamente soy la mayor de casi todos los grupos en los que estoy (a veces es
cuestión de días, otras, de casi 10 años) pero, aún así, sigo pensando que lo
importante es seguir cumpliendo años, seguir adelante, poder disfrutar de estos
365 días que me quedan por delante antes de volver a soplar velas, esta vez con
un 9 en las unidades.
Al fin y al cabo, es sencillo celebrarlo cuando te acompañan
las personas que te importan. Ésas que aportan el verdadero sentido de tu vida,
que hacen que cumplir años sea motivo de fiesta y no de tristezas, que llenan
de tantas alegrías y emociones cada día que merece la pena seguir cumpliendo
muchos, muchísimos más. Personas que me han devuelto la ilusión, las ganas de
soñar, sentimientos que creía perdidos, una felicidad que pensé inalcanzable,
la esperanza…
Gracias a mis padres, que me quieren, que están ahí siempre,
que me apoyan en todo lo que hago y aparecen cada vez que los necesito. Esa
sombra que se mantiene aparte para que yo haga mi vida independiente, pero que
siempre está atenta por si requiero su presencia. Sin ellos, obviamente, este
día carecería de sentido, al igual que yo misma.
Gracias a mi hermano, nueve años más joven, con el que
apenas compartí infancia y, aún así, siempre me tuvo un afecto muy especial. El
adolescente (ya casi se acaba eso, ¿eh? Los años también pasan por ti jajaja)
con el que he compartido algún botellón, algunas amistades y miles de
discusiones (casi siempre por temas estudiantiles, debe ser defecto profesional
mío). Sé que no se lo digo casi nunca, pero le quiero y es una parte fundamental
de mi familia.
Gracias, por supuesto, a todos mis amigos, mi otra familia,
la que elegí yo, los que cada día siguen escogiéndome como parte de su vida.
Universidad se hacen los amigos que serán para toda la vida. Hay cosas que no se pueden expresar por escrito, pero todos y cada uno de vosotros sabéis bien (eso espero) lo que siento por vosotros, cada uno con nuestros recuerdos y momentos compartidos, cada uno con su propio matiz. Nerea y Pablo, vosotros, que llegasteis más tarde, no os sintáis excluidos, formáis parte de este párrafo de igual manera
Mis Pedajodidos, a vosotros os conocí ya bien entrada en los
20 (24 años ya casi para 25). Vivisteis
Mis niñas, a secas, porque aunque son mujercitas ya de 18
años (se me hicieron mayores de edad),
para mí son mis niñas, vosotras ya me conocisteis
con 26 años bien entrados, en esta nueva etapa de mi vida en la que siento que
todo es posible, en la que he vivido (y sigo haciéndolo) cosas que jamás pensé
que podría vivir. Y, en parte, es gracias a vosotras. Me habéis aportado esa
juventud que, por una cosa o por otra, había dado por perdida, las noches sin
fin, los bailes sin tregua, los vídeos sin vergüenza… :P Aportáis ese toque
fresco y desenfadado que tanta falta me hacía y, aunque nuestras vidas avancen
en caminos diferentes, (vosotras empezáis vuestra vida universitaria, yo hace
ya tres años que trabajo, por suerte, de lo que estudié hace tanto…) sé que
siempre habrá un punto en el que coincidan, ese punto de convergencia en el que
estaremos unidas, aunque sólo sea por las ganas de fiesta y de vivir que
compartimos. El año pasado celebré este día con una fiesta sorpresa (la primera
que nunca me habían hecho) y soplé 18 años. Este año no hemos podido vernos
pero sé que os habéis acordado de mí y que sacaremos tiempo para celebrarlo. Gracias
por formar parte de este presente y de este día. 
Adri y Lidia, mis “sevillanos” favoritos, quizás no nos veamos casi nunca sobre todo por razones de incompatibilidad espacial (casi nunca estamos en la misma provincia) pero sigo guardándoos un cariño muy especial. Jesús y toda su familia, pase lo que pase, siempre seréis parte
de mi vida. Ángel y mi tía
Pepa, otra familia que yo elegí o que, más bien, me eligió a mí (mi tía Pepa me
conoce desde que nací y siempre ha sido parte de mi familia). Mi tita Inma, al
fin y al cabo, dicen que las buenas amigas cuentan como hermanas y eso te
convierte, directamente, en mi tita, una persona especial que me alegro forme parte de mi vida y de los míos. Mis tíos, que aunque no tienen Facebook o yo lo desconozco, se acuerdan siempre de este día y sé que me quieren día a día como yo a ellos.
No sé si se me quedará alguien en el tintero, si es así,
perdonadme. Creo que el amor se demuestra día a día, yo procuro hacerlo lo
mejor que sé y esto es sólo una de las mejores maneras que conozco de
reconocerlo.
Gracias por acordaros de mí, de un modo u otro, en este día.
Espero seguir cumpliendo muchos más y que sea, como no, a vuestro lado.
Así… da gusto. Os quiero.


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